Se toma la decisión de tener un hijo, independientemente del cómo; esto no es relevante, lo realmente importante es que se tomó la decisión de tener un hijo y por ende la misma trae consigo un sin número de dudas y temores propios de la responsabilidad adquirida.
Atravesaron el proceso de espera; cualquiera que este haya sido para tener a su hijo en brazos y ahora el paso que sigue es llevarlo a casa; una vez allí, la incertidumbre de saber si se están haciendo las cosas bien nos atrapa.
Es importante en este momento conservar la calma, porque todo es nuevo y desconocido y esto genera ansiedad en el padre o madre; asesorarse, prepararse con antelación, escuchar consejos de personas más experimentadas ayuda; sobre todo cuando se hace de la mano de profesionales capacitados y personas de confianza que nos aconsejen.
La vida de un padre y/o madre primerizos cambia radicalmente a partir de la llegada del nuevo miembro; organizarse es la clave y buscar redes de apoyo que ayuden a las labores extra- nuevo integrante.
Permitan que la maravillosa experiencia de tener un hijo los envuelva y vayan aprendiendo en el camino cómo solventar las situaciones desafiantes que se presenten. Decían los abuelitos que los hijos “venían con un bollo de pan debajo del brazo”; yo siempre digo que los hijos NO vienen con manual de instrucciones por lo tanto su crianza es un asunto de “ensayo- error”; esto sin caer en la irresponsabilidad y negligencia; me refiero a que se permitan equivocarse y a la par de ello, se asesoren para poder sacar la tarea.
No existe padre y/o madre perfectos; sin embargo, cuando la decisión de tener un hijo se toma con responsabilidad y amor; la tarea se aliviana y cuando esta nueva responsabilidad nos sobrepasa; no está de más pedir asesoría profesional, porque los cambios siempre generan estrés, miedos y dudas, lo importante es pedir ayuda a tiempo para que la crianza no se convierta en tortura, sino más bien en aprendizaje y satisfacciones.
Ahora profundicemos más en el tema y pensemos qué pasa con la llegada de este nuevo integrante; supone pensar una vida junto a él, asumir el rol de padre y/o madre; pero en algunos causa desequilibrio emocional por la presión que esto significa, demanda más tiempo y energía; por tanto hay que estar preparados lo mejor que se pueda, pero como se menciona anteriormente, darse permiso para equivocarse, es parte de aprender y crecer.
Es por ello; que el padre y/o la madre deben preparar estrategias que permitan que todos los que están involucrados en esta maravillosa tarea se adapten mejor y de forma rápida al cambio; esta adaptación no debería ser un desafío lleno de miedos e inseguridades; sino más bien, percibirlo como una oportunidad de conocimiento y crecimiento.
Recomendaciones:
- Estar atentos a tener un equilibrio entre labores propias del hijo y actividades de bienestar familiar y/o individual.
- Planificar horarios y estrategias con ayuda de las personas involucradas en la crianza.
- Comprender que si bien un hijo demanda más tiempo y atención; se puede seguir con las rutinas normales del día a día sin descuidarlo.
- Se educa a un hijo desde pequeño, no subestimar la capacidad del hijo, aunque lo vea muy pequeño, son vivaces e inteligentes.
- Estimularlo para que crezca fuerte y seguro.
- Siga sus rutinas normales de vida e incorpore al nuevo miembro a éstas.
- Asesórese cuando crea que no lo logra con alguna situación que se presente.
- Recuerden que no traen manual.
- Ante todo proporcione amor, protección y un ambiente seguro para que se desarrolle saludablemente.
“PADRES Y/O MADRES SEGUROS, EDUCAN HIJOS SEGUROS”….